En los años 1958, 1963 y 1971, el insigne celista Pablo Casals, tan íntimamente ligado a Puerto Rico. Jugó un papel protagónico en la historia de las Naciones Unidas.

Casals en las Naciones Unidas: 1958
 
En el verano de 1958 Pablo Casals unió su voz a la del legendario Albert Schweitzer instando a los gobernantes rusos y norteamericanos a poner fin a la carrera armamentista en que ambos países estaban enfrascados y a comprometerse a no llevar a cabo más pruebas nucleares.

En un llamado a la cordura, Casals se expresó así:
 
"Cifro mi esperanza en que los Estados Unidos y Rusia pondrán a un lado sus diferencias políticas a favor de los intereses futuros de la humanidad entera. Es increíble ver como hombres civilizados continúan fabricando nuevas y cada vez más destructivas armas para exterminio mutuo en vez de dedicar sus energías a convertir nuestro mundo en uno mas feliz y hermoso".
 

Poco después Casals es invitado a tomar parte en el concierto conmemorativo del Décimotercer Aniversario de las Naciones Unidas. A los ojos de Casals, este foro internacional, a pesar de los problemas que surgían a su paso, representaba la mayor esperanza para sentar bases de paz y entendimiento entre las naciones.

Por lo tanto, no despreció esta oportunidad de utilizar "La música, única arma que Dios me ha dado.... que trasciende las vallas impuestas por el idioma, la política y las fronteras nacionales".

Y así, armado con su inseparable cello y un Mensaje de Paz, llegó Casals a hemiciclo de las Naciones Unidas.
El concierto fue algo extraordinario. Transmitido por televisión y radio a setenta y cuatro naciones alrededor del mundo, llegó a millones de personas que, unidas en sintonía, escucharon el Mensaje de Paz y unieron sus corazones fraternalmente.

Casals, acompañando por el pianista Horszowski, inició el concierto desde la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York interpretando la Sonata Núm. 2 en Re Mayor para Cello y Piano de Juan Sebastián Bach. De ahí, las ondas sonoras transmitieron desde París interpretaciones por Jehudi Menuhin, violinista americano, David Oistrakh, violinista ruso, y el citarista hindú Ravi Shankar. El concierto finalizó con el ultimo movimiento de la Sinfonía de Beethoven, la Oda a la Alegría, por la Orchestre de la Suisse Romande, originado en Ginebra.


Casals en las Naciones Unidas: 1963
 

Durante los años subsiguientes Casals utilizó todas las oportunidades significativas que le salieron al paso para alzar su voz y hacer un llamamiento por la Paz. Sin embargo, sentía la necesidad de "hacer algo"... acompañar las palabras con hechos... Y así fue que consiguió la idea de emprender una Cruzada por la Paz. Lo primero que había que hacer era terminar el oratorio El Pesebre que había comenzado desde su exilio en Prades, Francia. Allí, mientras vivía con la familia del poeta catalán Joan Alavedra, ambos habían comenzado una colaboración que ahora culminaría con el oratorio. Ya que el poema de Alavedra estaba inspirado en la paz y en la armonía entre todos los hombres ¿Qué mejor vehículo podía utilizar para llevar su mensaje a todos los rincones del mundo? La música era su única arma y decidió utilizarla una vez más.

Ya estaba en sus ochenta y cinco anos cuando comienza su Cruzada de Paz y estrena el oratorio en México, gesto de agradecimiento a la nación que abrió sus brazos a tantos exiliados españoles. Ya había decidido que todos los beneficios económicos engrosarían un fondo creado para promover aquellas causas que defienden la dignidad humana, la fraternidad entre los hombres y la paz mundial.

Según sus propias palabras, hubo dos presentaciones de El Pesebre que se destacaron sobre todas las demás. Una en la Abadía de San Miguel de Cuxa, en el sur de Francia, y que se llevo a cabo en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 24 de octubre de 1963. Esos eran años de gran inestabilidad política, años amenazantes a la paz mundial. Aún estaba fresca en la memoria de todos la crisis causada por la presencia de armas nucleares en la vecina isla de Cuba. Se acercaban los trágicos días de Vietnam.

U-Thant, entonces Secretario-General de las Naciones Unidas, le invitó para que trajera su mensaje musical a ese foro internacional. Y, por segunda vez, Casals lleva su música y exhorta al mundo a encontrar soluciones dignas y a que se busquen en el lenguaje internacional de la música el acercamiento entre las naciones. Con su oratorio El Pesebre Casals lleva el más cristiano de los mensajes de paz. La misión de El Pesebre no es otra que la de hacer sentir y comprender a los hombres que sólo la paz puede salvar al género humano de su propia destrucción.


Casals en las Naciones Unidas: 1971
 

A los 95 años de edad la figura de Casals simbolizaba la más elevada de la vida artística universal, así como el sentir humano, libre de prejuicios. Por entenderlo así el Secretario-General de las Naciones Unidas U-Thant, solicitó del Maestro Casals su colaboración para que compusiera un Himno a las Naciones Unidas.

Se pensó en utilizar el texto del Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas pero hubo que abandonar la idea y recurrir a un texto poético especial para la ocasión. La selección recayó en el poeta angloamericano W.H. Auden, de gran renombre como poeta y hombre dedicado a los conceptos de libertad y democracia.

Con el texto en su poder, Casals se dio a la tarea de trabajar con intensidad y urgencia. Trabajó desde su sencilla casa campestre en las alturas de Ceiba, Puerto Rico, utilizando para ello el piano que hoy se conserva en el Museo Pablo Casals en el Viejo San Juan. La obra, escrita para coro y orquesta sin solistas, fue titulado Himno a las Naciones Unidas.

El 24 de octubre de 1971 tuvo lugar uno de los más hermosos homenajes que se ha rendido a hombre alguno en este siglo. En las Naciones Unidas, hombres y mujeres de todos los puntos de la tierra esperaron en reverente silencio, la aparición del Maestro Pablo Casals. Ante su presencia el auditorio se puso de pie y tributó a Casals una larga y emocionada ovación. En muchos ojos habían lágrimas. Se hizo un profundo silencio. Casals tomó el cello y dio su armonioso Mensaje de Paz al mundo.

Esa misma tarde Casals recibió la Medalla de la Paz de las Naciones Unidas. Al entregarla, U-Thant se expresó así:

"Habéis dedicado vuestra vida a la verdad, a la belleza y a la paz. Como hombre y como artista usted personifica los ideales que son símbolos de las Naciones Unidas. Nadie con más razón se ha hecho acreedor de la Medalla de la Paz que hoy os otorgan las Naciones Unidas. Ella os lleva nuestro amor, nuestra admiración y nuestro más profundo respeto".

Pablo Casals, al igual que el poeta W.H. Auden, donaron a perpetuidad todos sus derechos de autor y las regalías que devengue el Himno a la Escuela Internacional de la Naciones Unidas.