"Estamos sentados aquí como carnada, desarmados," escribió en un mensaje electrónico enviado a un amigo en la oficina de ACNUR en la ciudad de Skopje, Macedonia.
"Las milicias están en camino, estoy seguro que van a demoler la oficina...
"Estos individuos actúan sin pensar y pueden matar un ser humano sin remordimiento, de la misma manera que yo mato mosquitos en mi cuarto" continuo el mensaje.
Cáceres le cuenta a su amigo que todo comenzó con la muerte de un hombre el cual era "el líder de uno de los mas notorios grupos criminales en la milicia de Timor Oriental."
"Yo estaba en la oficina cuando salió la noticia de que una ola de violencia se acercaba al poblado de Atambua ... enviamos a la mayoría del personal a sus casas.
"Acabo de escuchar a alguien en la radio, diciendo que están rezando por nosotros."
Continuo diciendo: "Deberías ver esta oficina ... maderas tapando las ventanas, personal mirando por los agujeros en las paredes - - Estamos esperando por el enemigo."
Cáceres termino su mensaje diciendo que en unos días comenzaría un viaje de tres semanas fuera de Atambua.
"Solo espero que me pueda ir mañana", dijo. |